Pastor en Vietnam es obligado a comer vidrios y plomo en prisión

El pastor Nguyen Cong Chinh fue acusado por las autoridades de incitar a los presos de la prisión de Phuoc Binh Duong a hacer una huelga de hambre para exigir que se le permita hacer su llamada de cinco minutos cada mes a su familia, que le corresponde por derecho y le fue negado por ser cristiano.

El budismo mahayana es practicado por el 80% de la población, aunque no muchos son budistas observantes. El 8% de la población son cristianos, de ellos unos seis millones son católicos y alrededor de un millón protestantes.  Los católicos vietnamitas son vistos con recelo por el gobierno comunista y Vietnam no tiene relaciones con la Santa Sede, por lo que la Iglesia católica en Vietnam está bajo supervisión del Estado.

Por esa razón fue transferido a otra prisión donde fue puesto en aislamiento por conducir supuestamente la protesta. Su familia, no tuvo conocimiento de la transferencia, pero su esposa, Tran Thi Hong lo descubrió cuando fue a visitarlo.

 

“Llegué a la prisión de Loc Xuan, donde lo trasladaron, al día siguiente y los funcionarios de la prisión me dijeron: ‘A Chinh no se le permitió llamar a su familia o informarles de que había sido trasladado porque se negó a aceptar sus crímenes’, Les dije que mi marido no hizo nada malo y que lo trataban de forma inhumana” manifestó Hong UCA News.

 Cuando Hong logró comunicarse con su esposo, le reveló que cuando él y los otros presos pidieron que se les permita hacer su llamada telefónica mensual, las autoridades penitenciarias les dieron alimentos mezclados con el vidrio quebrado y plomo. Otras veces, les daban comida con moscas muertas. Su agua olía como si hubiera sido mezclada con insecticida.

Aunque el camino se torne peligroso y sienta desmayar, Chinh sigue firme en su fe, peleando la buena batalla aunque intenten amedrentarlo, quitándole su arma de doble filo, la Biblia. Muchos cristianos son perseguidos por su fe, maltratados, mutilados, ultragados, pero bine lo dice la Biblia, quien persevera hasta el fín heredará la corona de la vida.

 

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